Fascinación y alta tecnología
Diseño rompedor y potencial deportivo: el X-BOW es uno de los hitos de los más de 50 años de historia de la marca KTM. Al mismo tiempo es un nuevo punto de referencia en el pequeño pero elitista segmento de los vehículos deportivos ligeros con diseño radical, algo a lo que está prácticamente predestinado de nacimiento: Para su primer automóvil, KTM recurre a materiales nobles, alta tecnología y sus destacados conocimientos.
El resultado es un vehículo de competición autorizado para el tráfico rodado y dotado de una tecnología deportiva de pura raza. Parte de su concepto es un vanguardista monocasco de fibra de carbono como el utilizado habitualmente en la Fórmula 1 por las ventajas de ligereza y seguridad que aporta.
Gracias a su peso reducido y su potente motor Audi 2.0 TFSI de 177 kW (240 CV), el KTM X-BOW establece nuevas marcas y pertenece de pleno derecho a la élite de los deportivos con mayor potencia nominal.
Con un peso de apenas 790 kilos, su aceleración de 0 a 100 km/h es de sólo 3,9 segundos, con un consumo de combustible y unas emisiones contaminantes similares a las de los automóviles pequeños con buenas motorizaciones.
El X-BOW no sólo es una máquina de competición, a pesar de las asombrosas prestaciones que alcanza en los circuitos. En realidad está más orientado a los pilotos deportivos que buscan una experiencia de conducción en estado puro, tecnologías avanzadas y soluciones poco convencionales. Al prescindir de ayudas electrónicas y elementos de confort pesados y superfluos, el X-Bow ofrece el disfrute de la conducción en estado puro.
Parte de la experiencia son también sus ruedas situadas fuera del carenado, una tecnología transparente y el concepto auténtico planteado por el X-BOW sin techo, puertas ni parabrisas. Este deportivo incorpora exclusivamente un deflector de viento de 70 milímetros de altura. Por todo ello, la conducción del KTM X-BOW es una experiencia comparable solamente a las motos o los coches de carrera.
Diseño rompedor y potencial deportivo: el X-BOW es uno de los hitos de los más de 50 años de historia de la marca KTM. Al mismo tiempo es un nuevo punto de referencia en el pequeño pero elitista segmento de los vehículos deportivos ligeros con diseño radical, algo a lo que está prácticamente predestinado de nacimiento: Para su primer automóvil, KTM recurre a materiales nobles, alta tecnología y sus destacados conocimientos.
El resultado es un vehículo de competición autorizado para el tráfico rodado y dotado de una tecnología deportiva de pura raza. Parte de su concepto es un vanguardista monocasco de fibra de carbono como el utilizado habitualmente en la Fórmula 1 por las ventajas de ligereza y seguridad que aporta.
Gracias a su peso reducido y su potente motor Audi 2.0 TFSI de 177 kW (240 CV), el KTM X-BOW establece nuevas marcas y pertenece de pleno derecho a la élite de los deportivos con mayor potencia nominal.
Con un peso de apenas 790 kilos, su aceleración de 0 a 100 km/h es de sólo 3,9 segundos, con un consumo de combustible y unas emisiones contaminantes similares a las de los automóviles pequeños con buenas motorizaciones.
El X-BOW no sólo es una máquina de competición, a pesar de las asombrosas prestaciones que alcanza en los circuitos. En realidad está más orientado a los pilotos deportivos que buscan una experiencia de conducción en estado puro, tecnologías avanzadas y soluciones poco convencionales. Al prescindir de ayudas electrónicas y elementos de confort pesados y superfluos, el X-Bow ofrece el disfrute de la conducción en estado puro.
Parte de la experiencia son también sus ruedas situadas fuera del carenado, una tecnología transparente y el concepto auténtico planteado por el X-BOW sin techo, puertas ni parabrisas. Este deportivo incorpora exclusivamente un deflector de viento de 70 milímetros de altura. Por todo ello, la conducción del KTM X-BOW es una experiencia comparable solamente a las motos o los coches de carrera.



